La batería se ha convertido en uno de los elementos más importantes de cualquier dispositivo portátil. Da igual lo potente que sea un smartphone o lo rápido que funcione un ordenador portátil: si la batería se agota demasiado pronto, su utilidad se reduce considerablemente.
Aunque las baterías actuales han mejorado mucho, su autonomía sigue dependiendo de numerosos factores. El brillo de la pantalla, la conexión a Internet, las aplicaciones en segundo plano, la temperatura y el propio estado de la batería pueden hacer que un dispositivo dure más o menos horas.
La buena noticia es que existen bastantes medidas sencillas para reducir el consumo sin tener que renunciar completamente a las funciones que utilizamos.
¿Qué consume más batería?
Antes de aplicar trucos para ahorrar batería, conviene saber qué elementos suelen consumir más energía.
En un smartphone, la pantalla suele ser uno de los principales consumidores, especialmente cuando utilizamos un brillo elevado o una frecuencia de actualización alta.
También pueden tener un impacto importante las conexiones inalámbricas, el GPS, las aplicaciones que funcionan en segundo plano y determinadas tareas que requieren mucho procesamiento.
En un ordenador portátil ocurre algo parecido. La pantalla, el procesador, la tarjeta gráfica, las conexiones inalámbricas y determinadas aplicaciones pueden aumentar considerablemente el
consumo.
Por eso, ahorrar batería no consiste en aplicar una única configuración mágica, sino en reducir varios pequeños consumos.
Reduce el brillo de la pantalla
Una de las medidas más sencillas es reducir el brillo.
No es necesario mantener la pantalla al máximo de luminosidad si estás en interiores o en un entorno con poca luz.
Puedes utilizar el brillo automático del smartphone o ajustar manualmente el nivel cuando sea necesario.
En el portátil, también puedes reducir el brillo cuando trabajes en interiores.
Además de ahorrar batería, utilizar un nivel de brillo razonable puede resultar más cómodo para la vista, especialmente durante sesiones largas.
Utiliza el modo de ahorro de energía
Tanto los smartphones como los ordenadores portátiles suelen incorporar modos específicos para ahorrar batería.
Estas funciones pueden limitar determinadas actividades en segundo plano, reducir el rendimiento del procesador, disminuir la frecuencia de actualización de la pantalla o retrasar determinadas sincronizaciones.
No siempre necesitas el máximo rendimiento.
Si estás leyendo un documento, respondiendo correos o navegando por Internet, probablemente no necesitas que el dispositivo funcione a plena potencia.
Activar el modo de ahorro puede ser especialmente útil cuando sabes que vas a pasar varias horas lejos de un cargador.
Revisa qué aplicaciones consumen más
Los sistemas operativos suelen mostrar información sobre el consumo de batería.
En un smartphone puedes comprobar qué aplicaciones han utilizado más energía durante las últimas horas o días.
Si una aplicación consume mucho más de lo esperado, conviene investigar por qué.
Puede estar realizando tareas en segundo plano, utilizando la ubicación constantemente o sincronizando grandes cantidades de información.
En un portátil también puedes observar qué programas utilizan más recursos.
Si una aplicación que apenas utilizas está consumiendo una cantidad considerable de energía, puedes cerrarla o revisar su configuración.
Cierra las aplicaciones que realmente no necesitas
Cerrar aplicaciones constantemente no siempre mejora la autonomía de un smartphone. Los sistemas modernos gestionan bastante bien las aplicaciones en segundo plano.
Sin embargo, hay una diferencia entre una aplicación que permanece en memoria y otra que continúa realizando tareas activamente.
Aplicaciones de navegación, reproducción multimedia, videollamadas, juegos y determinados servicios pueden mantener el procesador o las conexiones activas.
En el ordenador portátil, tener muchas aplicaciones abiertas simultáneamente puede aumentar el consumo, especialmente si algunas realizan tareas pesadas.
Lo recomendable es cerrar los programas que realmente no estés utilizando.
Controla las aplicaciones en segundo plano
Algunas aplicaciones continúan funcionando aunque no las estés utilizando directamente.
Pueden sincronizar datos, buscar nuevas notificaciones, actualizar contenidos o utilizar la ubicación.
En el smartphone puedes revisar los permisos y opciones de actividad en segundo plano para determinadas aplicaciones.
No es necesario bloquearlo todo. Algunas funciones dependen precisamente de esa actividad.
La idea es identificar las aplicaciones que no necesitan actualizarse constantemente y limitar su actividad cuando sea posible.
Desactiva funciones que no estés utilizando
Bluetooth, GPS, Wi-Fi, datos móviles, NFC y otros sistemas de conectividad pueden consumir energía.
Esto no significa que debas desactivarlos constantemente.
Por ejemplo, desactivar el Bluetooth cada vez que no estés utilizando un accesorio puede resultar más incómodo que útil.
Pero si vas a pasar mucho tiempo en una situación donde sabes que determinadas conexiones no son necesarias, puedes desactivarlas.
El modo avión también puede ser útil en situaciones concretas, como cuando no necesitas ningún tipo de comunicación durante un periodo prolongado.
Cuidado con la cobertura móvil
Un factor que muchas personas no tienen en cuenta es la calidad de la señal.
Cuando un smartphone tiene dificultades para encontrar una red móvil, puede aumentar el consumo al intentar mantener la conexión.
Esto puede ocurrir en sótanos, zonas rurales, edificios con mala cobertura o determinados medios de transporte.
Si sabes que vas a estar durante mucho tiempo en un lugar sin cobertura y no necesitas recibir llamadas o mensajes, el modo avión puede evitar ese consumo innecesario.
Reduce las notificaciones innecesarias
Cada notificación puede encender la pantalla, activar conexiones o provocar otras tareas.
Recibir cientos de avisos durante el día no solo puede ser molesto, sino que también puede tener un impacto acumulativo sobre la batería.
Revisa las notificaciones de tus aplicaciones y desactiva las que no sean importantes.
Puedes mantener activas las de mensajes, llamadas, calendario u otras aplicaciones relevantes y eliminar las de servicios que apenas necesitas consultar.
Además, reducir las notificaciones puede ayudarte a utilizar el móvil de forma más tranquila.
Cuidado con la ubicación
El GPS y otros sistemas de localización pueden consumir una cantidad significativa de energía cuando se utilizan continuamente.
Algunas aplicaciones necesitan conocer tu ubicación para funcionar correctamente, pero otras pueden no necesitarla.
Revisa qué aplicaciones tienen acceso a la ubicación y utiliza la configuración que tenga sentido para cada una.
En determinados sistemas puedes elegir entre permitir el acceso siempre, únicamente mientras utilizas la aplicación o no permitirlo.
Dar a cada aplicación solamente los permisos que necesita puede mejorar tanto la privacidad como el consumo.
Utiliza Wi-Fi cuando sea conveniente
Cuando tienes acceso a una red Wi-Fi estable, utilizarla puede ser conveniente para determinadas tareas, especialmente si vas a descargar grandes cantidades de información.
Ver vídeos, descargar archivos o realizar videollamadas mediante datos móviles puede incrementar el consumo, especialmente en zonas con cobertura irregular.
Sin embargo, tampoco es necesario obsesionarse con elegir siempre Wi-Fi. Lo importante es evitar conexiones deficientes y utilizar la opción más práctica para cada situación.
Reduce la frecuencia de sincronización
El correo electrónico, calendarios, almacenamiento en la nube y otras aplicaciones pueden sincronizar información periódicamente.
Una sincronización muy frecuente puede aumentar el consumo.
Si no necesitas recibir determinados mensajes inmediatamente, puedes aumentar el intervalo de comprobación o utilizar una sincronización menos frecuente.
En servicios importantes, como el correo de trabajo, puede ser necesario mantener una actualización más inmediata. La configuración debe adaptarse a tus necesidades.
Cuidado con los fondos de pantalla animados
Los fondos animados y determinados efectos visuales pueden consumir más energía que una imagen estática.
En un smartphone moderno, el impacto puede no ser enorme en todas las situaciones, pero si buscas la máxima autonomía, reducir animaciones y efectos innecesarios puede ayudar.
En los ordenadores portátiles ocurre algo parecido con determinados efectos gráficos.
Cuando necesitas ahorrar batería, priorizar la sencillez suele ser una buena estrategia.
Ajusta la frecuencia de actualización
Algunos smartphones y portátiles tienen pantallas capaces de funcionar a frecuencias de actualización elevadas.
Una frecuencia más alta puede hacer que las animaciones y desplazamientos se vean más fluidos, pero también puede aumentar el consumo.
Si el dispositivo permite elegir entre diferentes frecuencias, puedes utilizar una configuración adaptativa o una frecuencia inferior cuando necesites maximizar la autonomía.
No tienes que mantener siempre la configuración más exigente.
Evita temperaturas extremas
La temperatura tiene un impacto importante en las baterías.
El calor excesivo puede acelerar el deterioro de la batería y afectar temporalmente a su rendimiento.
Evita dejar el smartphone o el portátil expuesto directamente al sol o dentro de un coche muy caliente.
También es importante prestar atención a la ventilación del ordenador portátil.
Utilizarlo sobre una superficie que bloquee las rejillas de ventilación puede dificultar la refrigeración y provocar que los ventiladores funcionen a mayor velocidad.
En el portátil, controla las aplicaciones exigentes
Los videojuegos, programas de edición de vídeo, aplicaciones de modelado 3D y otras tareas intensivas pueden consumir mucha energía.
Si necesitas trabajar con batería durante varias horas, intenta evitar tareas innecesariamente pesadas.
También puedes cerrar aplicaciones que no necesites y reducir determinadas opciones gráficas.
En algunos portátiles con tarjeta gráfica dedicada, utilizar la GPU para tareas sencillas puede incrementar considerablemente el consumo. Cuando el sistema permite utilizar gráficos integrados para tareas básicas, puede ser una alternativa más eficiente.
Utiliza el navegador con sentido común
El navegador puede convertirse en uno de los programas que más recursos consume, especialmente cuando tenemos muchas pestañas abiertas.
Una página web sencilla puede tener un consumo reducido, pero determinadas páginas con vídeos, animaciones, publicidad o aplicaciones interactivas pueden utilizar bastante procesador y memoria.
Si notas que el portátil consume rápidamente la batería, revisa las pestañas abiertas.
También puedes utilizar las funciones de suspensión de pestañas que ofrecen algunos navegadores para reducir el uso de recursos.
Desconecta los accesorios que no necesites
En un portátil, los dispositivos conectados mediante USB pueden consumir energía.
Un disco externo, un teléfono conectado, determinados accesorios o dispositivos que permanecen activos pueden contribuir al consumo total.
Si no necesitas utilizarlos, desconectarlos puede ayudar a prolongar ligeramente la autonomía.
No es una medida espectacular por sí sola, pero forma parte de un conjunto de pequeños ajustes.
Mantén el sistema actualizado
Las actualizaciones de software no solo sirven para incorporar nuevas funciones.
También pueden corregir errores que provocan un consumo excesivo de recursos.
Mantener actualizado el sistema operativo y las aplicaciones puede contribuir a que el dispositivo funcione correctamente.
En algunos casos, una aplicación con un error puede consumir procesador o batería de manera anormal. Una actualización puede solucionar ese problema.
¿Hay que cerrar siempre el portátil?
Si vas a dejar de utilizar el ordenador durante un periodo corto, no siempre es necesario apagarlo completamente.
Puedes utilizar el modo de suspensión para ahorrar energía y volver rápidamente al trabajo.
Si vas a estar muchas horas sin utilizarlo, apagarlo puede ser una opción más adecuada.
La elección depende del tiempo que vaya a permanecer inactivo y de tus necesidades.
Cómo cuidar la batería a largo plazo
Ahorrar batería durante el día y conservar su capacidad durante meses o años son dos objetivos relacionados, pero diferentes.
Las baterías modernas son componentes consumibles y su capacidad disminuye progresivamente con los ciclos de carga y descarga.
El calor excesivo es uno de los factores que más conviene evitar.
También es recomendable utilizar cargadores y cables adecuados y evitar accesorios de calidad dudosa.
En algunos dispositivos existen funciones de carga optimizada que reducen el tiempo que la batería permanece en determinados niveles de carga. Si están disponibles, pueden resultar útiles para quienes mantienen el dispositivo conectado durante muchas horas.
No te obsesiones con llegar siempre al 100 %
No es necesario convertir la carga de la batería en una rutina complicada.
Los sistemas modernos gestionan automáticamente gran parte del proceso.
Si necesitas toda la autonomía disponible, cargar hasta el nivel máximo puede ser perfectamente razonable.
Si, en cambio, el dispositivo va a permanecer conectado durante mucho tiempo, las funciones de carga optimizada pueden ayudar a reducir el desgaste.
Lo importante es evitar situaciones extremas de manera habitual y, especialmente, el sobrecalentamiento.
Lleva una batería externa cuando sea necesario
Para los smartphones, una batería externa puede ser una solución muy práctica cuando sabes que vas a pasar muchas horas lejos de un enchufe.
En lugar de limitar constantemente el uso del móvil, puedes llevar una batería portátil y utilizarla cuando sea necesario.
Al elegir una, conviene prestar atención a su capacidad, tamaño, peso, potencia de salida y compatibilidad con tu dispositivo.
Para viajes largos puede resultar especialmente útil.
No necesitas aplicar todos los trucos
Uno de los errores más habituales es intentar ahorrar batería desactivando prácticamente todas las funciones del dispositivo.
Si desactivas las notificaciones, el GPS, el Bluetooth, la sincronización y reduces el brillo al mínimo, probablemente conseguirás más autonomía, pero también tendrás una experiencia mucho menos cómoda.
El objetivo no es utilizar un dispositivo limitado, sino eliminar consumos innecesarios.
Lo más efectivo suele ser identificar qué funciones utilizas realmente y ajustar aquellas que no necesitas.
Conclusión
Ahorrar batería en un smartphone o un ordenador portátil no requiere realizar cambios complicados. Reducir el brillo, controlar las aplicaciones en segundo plano, utilizar los modos de ahorro, revisar
las conexiones y mantener los dispositivos actualizados puede marcar una diferencia considerable.
También es importante cuidar la batería a largo plazo, evitando temperaturas extremas y utilizando accesorios adecuados.
La clave está en encontrar un equilibrio. No tiene sentido desactivar todas las funciones para ganar unos minutos de autonomía si eso hace que el dispositivo resulte incómodo de utilizar.
Con unos pocos hábitos sencillos y una revisión ocasional de las aplicaciones y configuraciones, es posible aprovechar mejor la batería y conseguir que nuestros dispositivos portátiles nos acompañen durante más tiempo a lo largo del día.
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